Un recorrido a isla Santa Catalina

En algunas caletas de la Isla Santa Catalina se puede ver mucho más debajo del agua de lo que puedes ver en un día de smog típico de Los Angeles.

Un atollladero de tráfico vehicular en Avalon, el principal pueblo de la isla, significa tres carros de golf alineados frente a un puesto de venta de helados.

El único trayecto del que hablar se extiende entre Avalon y Two Harbors, y es un viaje de aproximadamente una hora. Pero bordear la costa rápidamente en el bote expreso, sobre el mar y bajo el sol, es muy diferente a quedarse atracado en la autopista en las horas punta.

La Isla Catalina, como la llaman sus pobladores, está ubicada en el océano Pacífico, a 22 millas del continente. La peñascosa isla es el escape secreto de Los Angeles, su antídoto contra el cáos urbano, los egos de Hollywood y los vecindarios agitados. Es donde los californianos del sur recuerdan lo que los primeros colonizadores vieron en la costa del continente: mar abierto al natural, el acantilado cayendo sobre la resaca y brillo solar continuo.

De Santa Bárbara a San Diego, todos saben que si lo que necesitas es un descanso, hay que escaparse a Catalina. Así que lo ideal es que navegues a la isla a través del Canal Catalina en cualquiuer transporte marítimo.

Historia de una Isla Paradisíaca

Cuando Juan Rodríguez Cabrillo desembarcó en Catalina en 1542, debe haber pensado que encontró una orilla mediterránea que le era familiar, con sus pinos torcidos por el viento, sus playas áridas con palmeras alineadas y refugios de un azul profundo. Tal como las Islas Baleares, a excepción por supuesto de los nativos Pimungan, que ya vivían ahí.

Desde el desembarco de Cabrillo, la isla ha cambiado de manos muchas veces. Los contrabandistas de inicios del siglo XVIIII se escondían aquí de las autoridades mexicanas y californianas. Los directores de Hollywood se infiltraron en su interior disperso y vibrante para hacer películas. En 1924, 14 búfalos fueron dejados en la isla por la tripulación de rodaje que filmó The Vanishing American, y hoy una horda de 200 corretea por la isla.

La isla ha visto minería de plata, fincas de ovejas, sementales árabes corriendo por las playas y bases militares. Ahora, la Conservación de la Isla Catalina es propietaria de alrededor del 86 por ciento de la tierra, y está trabajando para mantener un singular equilibrio entre la riqueza ecológica de Catalina y las demandas del turismo.

¿Nada que hacer?

No hay nada como navegar hasta la isla, la sensación de descubrimiento y libertad después de haber estado cercado por tierra en una gran ciudad. Luego se podrá atracar en Two Harbors, la marina situada en un istmo angosto de Catalina en el extremo Oeste, donde se pueden divisar docenas de veleros y lanchas pescando en la caleta.

No hay mucho alboroto en Two Harbors; Un único restaurante, una pequeña escuela, un centro de natación y una pequeña franja de tierra a 15 pies sobre el nivel del mar. Pero si la locación lo es todo, entonces a Two Harbors no le falta nada. Aquí la isla se angosta hasta menos de media milla, y llegar a pie a la costa del Pacífico toma 15 minutos.

Si se piensa que no hay mucho que hacer por aquí te toparás que hay múltiples opciones como obtener tu certificación de natación PADI, cabalgar a pelo por las montañas, montar bicicleta de montaña por los caminos individuales que atraviesan la isla, pescar albacora o bonito mar adentro, acampar en Parson’s Landing, pasear en kayak por las cuevas marinas, devorarse un pescado fresco en alguno de los restaurantes, escuchar los conciertos en el Casino de Avalon y así la lista continúa tanto como este artículo, que tiene su segunda parte aquí.

Archivado en Estados Unidos

Artículos relacionados