Un largo paseo por la isla de Aruba

Aruba se encuentra situada en el corazón del Caribe del sur, muy cerca de las costas de Venezuela; Esta preciosa isla, con una superficie total de 112 km2, posee una topografía y una vegetación inusual en esta zona, y tiene otra particularidad más; sus aguas de color azul-verde son de una transparencia fuera de lo común, permitiendo en algunas zonas una visibilidad de incluso 30 metros de profundidad.

La costa suroeste tiene gigántescas playas de arena blanca, consideradas entre las más bellas del mundo. Sin embargo la costa noroeste, es una zona muy quebrada y salvaje. Pero quizás es más sorprendente el interior que es desértico, con una amplia variedad de cactus ubicados entre interesantes formaciones rocosas.

Así es Aruba, un lugar de claros contrastes que ahora vamos a tratar de recorrer, en una ruta que nos llevará por todas sus principales zonas de interés.

El punto de partida

Después de aterrizar en el moderno aeropuerto internacional Reina Beatrix, con capacidad para recibir cualquier tipo de avión (incluido el 747), y después de unos días de aclimatación la mejor forma de conocer Aruba es alquilar un coche y recorrer toda la isla.

La primera parada puede ser en Oranjestad, la vieja capital holandesa, donde las casas altas y multicolores de Wilheminastraat, combinan con diseño ornamental de las puertas, los pisos holandeses, y las espaciosas galerías inclinadas, junto con los tejados al estilo arubiano; Es también un buen lugar para hacer compras de artículos lujosos. En el mercado de arte arubiano y en los puestos de los artesanos locales, se pueden adquirir cosas de gran valor.

En Fort Zoutman, zona de los antiguos edificios en la isla, se realiza semanalmente el Festival Bombini o Festival de Bienvenida, que ofrece comida local, artesanías, danzas folklóricas y shows. Cerca de allí, en el Museo Histórico y Arqueológico, nos esperan muchos objetos de artesanía y exhibiciones del colorido pasado de la Isla.

Dependiendo de la época, podrás disfrutar del carnaval, del festival “One Cool Summer”, de los fuegos artificiales de año nuevo o del desfile en honor a la Reina. Abandonamos esta urbe de tradición holandesa y nos adentramos en una de las calurosas y blancas playas de suaves brisas, que dan una de las bienvenidas más placenteras posibles a los visitantes de Aruba.

La diversidad de especies marinasEs el momento de ver al lado nuestro peces de múltiples colores, brillantes formaciones coralinas, con el ligero viento soplando con la fuerza necesaria en las velas de los windsurfistas. Si no te va este deporte, prueba la pesca en alta mar, y si eres todo un aventurero no podrás dejar pasar la oportunidad de hacer submarinismo en las increíbles y transparentes aguas del Caribe. También puedes tomar el sol durante interminables horas, pero no te olvides de que Aruba encierra muchos más misterios, que no te deberías perder.

Comienza la aventura

Más allá de las pacíficas costas, se encuentra la otra parte de la isla,, mucho más agreste y salvaje como queda de manifiesto en el Campo de Golf (en Tierra del Sol), que está bordeado de terrenos con cactus y rocas, ya en la punta noroeste de Aruba. En este lugar se ve como la zona desértica se funde en el paisaje, plagado de numerosas aves, que moran en las cuevas de antiguas formaciones coralinas.

Ahora empieza la verdadera aventura. Hasta aquí puede llegar cualquiera, pero ahora es cuando todo se complica y el jeep se convierte en nuestro único y mejor aliado. Con este medio de transporte podrás recorrer vías serpenteantes, donde aparecerán ante tus ojos iglesias y blancas cruces, como la de Alto Vista, y su estupenda panorámica sobre la salvaje costa del Caribe.

En las impresionantes formaciones rocosas de Ayo y Casibari, se exculpen fantásticas modulaciones y diseños a causa de las incesantes brisas salpicadas de aguas saladas del costado salvaje de la isla. Y no muy lejos de allí esta el antiguo cementerio indio de Seroe Patrishi, donde tendrás que guardar un respetuoso silencio, pues allí reposan en paz los restos de los primeros pobladores de Aruba.

El famoso Puente Natural, ubicado en la parte más septentrional de la isla, a 25 pies sobre el nivel del mar, con una profundidad de cien pies y paredes de roca bañada por el mar compuesta por sólidos corales, producto de las mareas de las olas del Mar Caribe emite un sonido salvaje, debido al resurgimiento de lo natural y silvestre. Sería imperdonable que estando tan cerca, no admirarás una de las “obras maestras” de la Madre Naturaleza.

El parque nacional Arikok y el refugio CunucuPero eso no es todo porque a muy pocos kilómetros, se encuentra el Parque Nacional de Arirok, una gran reserva de flora y fauna, que hay que visitar de forma tradicional; caminando pacientemente entre ella, sin asustar a las aves y mariposas que revolotean sin cesar. Allí se encuentra la antigua casa de campo Cunucú, hermosamente restaurada, rodeada de una tradicional tapia hecha de piedras sin argamasa. Es una joya del pasado de Aruba, que debes visitar.

Si no te parece suficiente aventura, todavía puedes arriesgarte más en la escalada del Monte Hoolberg, en el centro de la isla, desde la cima, que está a 500 pies, podrás observar la linea costera, y apreciar con gran claridad los árboles del “divi divi”, imprescindibles a la hora de saber en qué lugar de la isla nos encontramos. En último caso, si realmente te llegas a perder en la inmensidad de Aruba, sólo tendrás que buscar un ejemplar de estos, y por el efecto que provoca en ellos los vientos alisios, siempre está orientados al “sur”, apuntando directamente hacia el área de los hoteles y lugares de descanso, ubicados en la orilla izquierda de la isla, donde también está San Nicolás y sus alrededores.

Precisamente en el surseste, hay que seguir la pared de la refinería Coastal, hasta llegar a la gigantesca ancla frente al mar. A la derecha queda Cerro Colorado, una zona residencial de gran lujo, y a la izquierda Grapefield, popular sitio de windsurfing, y el camino hacia las cuevas de Guadirikiri y Fontein, que guardan en su interior, antiquísimas pinturas rupestres indígenas.

Por cierto no tengas ningún miedo en acercarte al desierto, no tiene nada que ver con el Sahara o el Gobi, es muy diferente. De todas formas no estés mucho tiempo allí, porque te puedes coger una insolación que te arruinaría el resto del viaje. Sal de allí después de experimentar los primeros calores, y no pierdas de vista las brillantes casas con grandes jardines de plantas y cactus, que jalonan las vías entre este lugar y la ciudades

Además ten siempre en cuenta que Aruba se encuentra fuera de la zona de huracanes, con una temperatura media anual de 28ºC, y la constante influencia cálida de los vientos alisios. Su clima además, es excelente tanto en julio como en enero.

Una vida nocturna a la carta

Después de recorrer durante varios días la isla, también hay que divertirse por las noches. A tu alcance tendrás todo tipo de restaurantes, en los que te ofrecerán todo tipo de delicias internacionales, de Argentina, Italia, Tailandia. No pierdas la oportunidad de saborear los frescos mariscos locales con nombres como “scavechi” , “sopi di jambo“, “keshi yená“, y tal vez algo de “dushi di tamarijn” como postre.

Luego puedes ir a bailar con alguna orquesta foránea o local, gozar de los espectáculos nocturnos, o probar suerte en los numerosos casinos. De todas formas las opciones son variadas, con lo que cada uno puede elegir la que más le guste: un trago al atardecer en algún lounge, contemplando el mar, un íntimo y discreto restaurante alejada de la multitud, un largo paseo por la playa bajo un cielo estrellado …

En Aruba, siempre verás personas sonrientes por todas partes; no en vano probablemente sean los rostros de bienvenida más cálidos del planeta. Su gran hospitalidad, seguramente se debe a la tradición holandesa, o quizás a la próspera historia de la isla o a lo mejor al sol y a los vientos alisios, que acompañan la vida de los arubanos … el caso es que una estancia de varios días allí, realizando rutas, practicando todos los deportes que se te ocurran, bañándose en playas cristalinas y alimentándose de auténticos manjares, será difícil de olvidar, pero no te preocupes porque en Aruba hay mucha felicidad para regalar, busca la tuya, tómala y no dudes de llevartela a casa, te acompañara el resto de tu vida.

Algunos datos de interés de Aruba

La forma más rápida de llegar es por vía aérea. Air Canadá, Aerolineas Argentinas Lan Chile, Air Plus (España), American Airlines, KLM (Holanda) y Air Aruba son algunas de las líneas que te pueden llevar.

Los visitantes de Aruba, deben presentar documentación de identidad, pasaporte válido y billete aéreo de ida y vuelta.

Para alquilar un vehículo, hay que poseer un permiso de conducción internacional o uno del país de orígen con un mínimo de 2 años. La edad mínima para conducir es de 21 años y la máxima de 65.

Existe un servicio económico y eficiente de autobuses que circula diariamente en todos los distritos y áreas de hoteles.

El idioma oficial de Aruba es el holandés, pero la mayoría de los habitantes hablan con fluidez otras lenguas, incluidos el español y el inglés. Además se habla el Papiamento, que reúne siglos de eclécticas mezclas de español, holandés y portugués, con el aporte de la lengua indígena, el inglés y el francés.

Las playas de Aruba

Archivado en Aruba

Artículos relacionados