Paradise Islands (Bahamas)

Las denominaciones geográficas son a veces causales o antojadizas. En el caso de Paradise Islands corresponde estrictamente a la verdad. La expresión islas paradisíacas debe haber surgido de su contemplación.

Hace falta imaginar un gran cantero plantado en el océano, bañado por aguas cálidas y transparentes. La superficie de la isla está cubierta de cocoteros, naranjales y frutos exóticos de fragante aroma. Donde la vegetación salvaje o la mano de los parquizadores no ha dejado su impronta, crece la arquitectura. Los piratas que alguna vez tuvieron aquí su guarida no podrían haber sospechado que alguna vez afluiría sobre Paradise Islands más riqueza que la que ellos traían, arrebatada a los galeones.

Inversiones multimillonarias han construido unas de las mayores y más completas reservas del relax del mundo. Y ni siquiera es necesario llegar desde Nassau: la isla tiene su propio aeropuerto internacional. Desde Nassau un bonito puente de 500 metros une la isla New Provedence con Paradise Islands que en sí no tiene mas de 5 millas y media de largo por menos de una milla de ancho aproximadamente.

Si uno es amante de los deportes náuticos o de la aventura de la caza submarina, en Paradise Islands difícilmente se saldrá defraudado. En cambio si se prefiere el tenis hay docenas de canchas; y el golf cuenta con campos de 18 hoyos. Los que elijan el juego encontrarán un casino al más alto nivel internacional, donde se puede apostar desde 25 centavos de dólar a una máquina, hasta un cuarto de millón o más en la ruleta o el black jack. Grandes shows, cabarets y el tintinear de copas, lentejuelas, seda y flores, es una enumeración más o menos fiel para describir las noches del lugar.

Bajo la luz de la luna, Paradise Islands es una sinfonía marina que se recorre de tacones altos o en sandalias, y en cualquier restaurante aguardan las delicias de una simple hamburguesa de caracol marino, un filete de pescado con salsa de champignones y finas hierbas, salpicado de almendras y embebido en vino blanco, o un fresco trago de ron de coco, Baccardi y jugo de lima. Existe en realidad este sitio? A bordo de un kayak o un bote inflable con forma de plátano costeando la isla, uno está tentado a no creerlo.

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