Las islas Bahamas: un paraíso hecho realidad
Uno de los 35 vuelos diarios nos deposita en el aeropuerto Nassau, en la isla de New Providence. Este es el corazón del archipiélago, sede del gobierno y puerta de acceso al collar de islas. Todos los aeropuertos tienen una cualidad: permiten sospechar con bastante acierto qué es lo que se encontrará más allá. Nassau no desmiente esta teoría: parece un centro de diversiones camuflado de estación de tránsito aéreo, y esto puramente por el clima humano que se respira.
La ciudad desconcierta al principio. Suntuosas mansiones coloniales de impecables columnas clásicas resplandecen, blanquísimas, entre jardines tropicales. De pronto, entre quienes circulan de impecable smoking a bordo de limusinas, los turistas en pantalones cortos y algunos personajes de sombreros de ala ancha y blusas marineras que parecen extraídos de alguna novela o una película de Indiana Jones. Ropas coloridas, sombreros que parecen cabañas o fruteras, instrumentos convencionales mezclados con otros de pro decencia desconocida, como un torrente su bullicio inunda las calles y todas terminan sumándose. Qué se festeja? Es una tradición o un acontecimiento religioso? Es lo que nadie se pregunta, en todo caso es una buena ocasión para divertirse y eso es lo que cuenta en Bahamas.