El monte Fuji y los Cinco Lagos
Es precisamente en otoño cuando adquiere tintes dorados inolvidables, tanto como al comienzo de la primavera, época en que los cerezos se cubren de flores. En invierno, el fuji aparece majestuosamente cubierto de un manto de nieve, mientras que en los meses de verano, sobre todo en julio y agosto, se muestra más cercano, cálido y accesible, momento en que muchos excursionistas alcanzan su cima.
El Monte Fuji, con sus 3.776 metros de altura, ha despertado siempre la musa de los artistas. Su perfecta silueta ha aparecido en los cuadros de incontables pintores, ha sido descrito por los mejores poetas y ha abierto el objetivo de millones de cámaras fotográficas.
El Monte Fuji es más que un paisaje para los japoneses, es una parte de sí mismos, de su identidad, de su corazón y su espiritualidad. Son muchos los que eligen el Monte Fuji para meditar y observar, pero no lo son menos los que acuden a la montaña par practicar numerosos deportes, como el esquí, la escalada, la natación, el senderismo, la pesca o el patinaje sobre hielo.
Tan importante por su significado histórico y espiritual es su faceta ecológica. Existen más de 2.000 especies vegetales, que varían en función de la altitud. En su entorno abundan los bosques, algunos aún vírgenes, las especies botánicas de alta montaña, las cascadas y los lagos. En conjunto, todo el entorno del Monte Fuji es un compendio de bellezas naturales a las que la mano del hombre ha sabido respetar y resaltar.
Los lagos se sitúan al norte del Monte Fuji. Sus nombres son Kawaguchi, Saiko, Shoji, Yamanaka y Motosu y están situados al pie de la mítica montaña, formando parte del Parque Nacional Fuji-Hakone-Izu, en la isla de Honshu, la mayor del archipiélago y a algo menos de dos horas del centro de Tokyo.
El lago Yamanaka
El lago Yamanaka es el más extenso de los cinco, con una superficie de 646 hectáreas y es uno de los lugares de vacaciones favoritos de los japoneses, que se acercan a este lago las cuatro estaciones del año, ya que en cada época hay atractivos suficientes para visitarlo, con frecuentes acampadas en los meses estivales y numerosos patinadores al cubrirse de hielo su superficie en los días más fríos del invierno.
El lago tiene su propia fiesta, que se celebra el primer día de agosto y que se celebra con unos maravillosos fuegos artificiales, entre otras actividades.
El lago Kawaguchi
En cuanto a superficie, el segundo lago es el Kawaguchi, con sus 608 hectáreas de extensión. Es uno de los más bellos lugares para observar el Monte Fuji, que se refleja la silueta de su cara norte en las cristalinas aguas del lago, ofreciendo panorámicas inolvidables.
En sus inmediaciones cuenta con numerosos lugares de descanso y un parque de atracciones muy cercano, el Fujikyu Highland.
Lagos Saiko, Shoji y Motisu
Mucho menos extensos son los lagos Saiko, Shoji y Motisu. Cada uno ofrece atractivos diferentes, la tranquilidad del lago Saiko, el Shoji, el más pequeño de todos y rodeado de montañas repletas de bosques y que cuenta con una única abertura orientada hacia el monte, en dirección sureste.
Por último, el lago Motosu es el que se sitúa más hacia occidente, alcanza una profundidad de 133 metros y, al contrario que los otros lagos, por crudo que sea el invierno, raras veces llega a helarse, manteniendo durante los 365 días del año su intenso color azul oscuro.
Como una atalaya dominando el paisaje del entorno del Monte Fuji, se alza la Colina de los Peces (Koyodai), desde la que se divisa una de las más hermosas panorámicas de toda la zona.
Cómo llegar
Desde Tokyo es fácil llegar al Monte Fuji y sus Cinco Lagos gracias a las modernas líneas de tren o en autobús. Quienes elijan el ferrocarril como medio de transporte, deben partir de la Estación de Shinjuku, en Tokyo, tomando la línea Chuo de los Ferrocarriles de Japón, apeándose en la estación de Otsuki, desde donde tomará otro tren de la línea Fuji Kyuko deteniéndose en la estación de Kawaguchico.
Si por el contrario se elige el autobús para desplazarse, tomará el coche con destino a Kawaguchiko, directamente, en un trayecto de alrededor de una hora y cincuenta minutos de duración. Son muy numerosas las agencias de viaje que organizan excursiones al Monte Fuji y cuentan con salidas diarias en autobús y con guías que se expresan en inglés.
Qué hacer
Escalar o recorrer los senderos del Monte Fuji tienen mucho de ritual y se producen en la temporada de alpinismo, que se extiende desde el 1 de julio al 31 de agosto, antes de que las nieves cubran la montaña. Hay numerosos senderos que recorrer, con un recorridos que oscilan entre los 15 y los 25 kilómetros, divididos en diez sectores, con una longitud determinada por las dificultades del recorrido.
Para quienes no estén en la forma física idónea para recorrer todo el sendero, pueden librarse de casi la mitad de su recorrido con un autobús que parte desde Kawaguchiko o Tokyo que llevan hasta la quinta etapa de este recorrido, pero es mucho mejor, si es posible, recorrer el sendero que parte desde Kawaguchiko hasta lo alto de la montaña, para poder apreciar mejor su poder y su belleza.
Pero como toda la belleza, la del Monte Fuji no es tan fácil y apacible como se pueda imaginar viendo sus paisajes idílicos. Es y sigue siendo un volcán activo y para demostrarlo queda el recuerdo de su última erupción, la de 1707 y se incluye en la peligrosa lista de los 77 volcanes vivos de Japón.
Sin embargo y por fortuna, el gigante duerme apaciblemente, reflejado en las aguas de sus Cinco Lagos desplegando su belleza que tiene tanto de onírico, en las aguas de sus Cinco Lagos mientras la vida, el arte, la poesía y la naturaleza florecen a su alrededor ¡Interminables y felices sueños, Monte Fuji.