El Centro Histórico de México: el más importante de América II
Durante el siglo XIX y los primeros años del XX se construyeron edificios, en estilos neoclásico y románticos, catalogados como monumentos históricos, como el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana, el Palacio de Iturbide, el Templo de Santo Domingo y el Colegio de San Ildefonso, entre otros.
Históricamente, la Ciudad de México posee gran importancia, toda vez que durante la dominación española, esta capital fue sede del poder virreinal de la Real Audiencia y del Arzobispado de México, por lo que fue el centro de la vida política y social novohispana.
Por otra parte, las calamidades en la llamada “Ciudad de los Palacios” comenzaron en 1629, cuando temblores, inundaciones, lodazales e insalubridad, la volvieron inhabitalbe. Fue hasta 1650 que el virrey Conde de Alba de Liste inició las obras de desagüe del Valle y la rehabilitación de la metrópoli.
El Duque de Alburquerque continuó los trabajos y reconstruyó templos. A finales del siglo XVIII la urbe volvió a ser una ciudad barroca; se llenó de suntuosas iglesias de bellos retablos, y en ella se construyeron varios palacios, su belleza se conservó hasta el Porfiriato (1876-1911).
Sin embargo, en las luchas armadas del siglo XIX la capital creció sin mesura y la vieja ciudad pasó a convertirse en una pequeña área del Distrito Federal.
No obstante, la Ciudad de México y el entorno cultural que constituye su Centro Histórico, por las riquezas que atesora, coloca en orden prioritario la conservación y preservación de su patrimonio, que, también es uno de de los principales núcleos de captación turística del país.
La arquitectura del CHCM catalogada de un valor universal excepcional, reúne mil 436 inmuebles incluidos en la Lista de Patrimonio Mundial, protegidos por decreto presidencial desde 1987 y distribuidos en 688 manzanas.
Revisa también la primera parte de este artículo y recorre todo el Centro Histórico de la Ciudad de México.